Misterios subterráneos

El obrero desaparecido

¿Quién alguna vez no se ha sentido un tanto incómodo cuando el subte “se para” en medio del recorrido? Y es que como bien sabemos, no estamos acostumbrados a andar por debajo de la superficie con la misma comodidad que lo harían otras especies. Sin embargo, nos hemos acostumbrado. Así que algunos se acostumbraron más y otros menos...y ese es el caso de Julio Guerrero, un obrero de 50 años.
Cuentan por las estaciones de subtes de la Buenos Aires que cuando recién se comenzaron a construir los subterráneos necesitaron mucha mano de obra. Julio era un peón de campo que había venido a la capital a probar suerte pero no conseguía trabajo. Así que ni bien se enteró que empezarían las obras subterráneas se presentó como obrero. Por supuesto que no le gustaba nada la idea de “andar como las hormigas, por debajo de los suelos”, aunque esto no fue un impedimento para que empezara su trabajo. Una tarde de invierno bastante oscura dicen sus compañeros de trabajo que lo vieron entrar a una de las excavaciones con una carretilla y una pala, pero nunca lo vieron salir. Algunos aseguran que “andaba en cosas raras” y que por eso la profundidad lo absorbió...
De esta historia mucho no se dijo, porque no era conveniente que el resto de los obreros empezaran a temer trabajar bajo la tierra. Pero lo cierto es que a Don Julio lo siguen viendo cruzar los andenes, cuando el subte “se para” en medio del camino. Dicen que todavía anda construyendo y renegando de trabajar sobre la tierra…pero aún nadie le ha visto la cara.
Extraño, no? Qué harías si lo vieras a Don Julio?

Los Centauros

En la mitología griega los centaurospertenecen a una raza de criaturas compuestas por una parte humana y una parte animal, están conformados por eltorso y cabeza de un ser humano y el cuerpo de un caballo. Las versiones femeninas reciben el nombre de centáurides.


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Reservito, ¿continúa con vida?

Según esta historia, tres amigos que querían conocer al mitad roedor, mitad mamífero, una tarde previo al cierre de la reserva ecológica, se escondieron para que ninguno de los guardias los echara. Pronto, el cielo comenzó a oscurecerse y una brisa corría haciendo sonar las copas de los árboles. Los amigos decidieron separarse para ir en busca de Reservito, cada uno tenía consigo una cámara de video, ya que la idea era registrar las imágenes de aquel animal.

De repente, un ruido extraño, distinto, hizo despertar la atención de uno de ello, quien apuntó la linterna en dirección al sonido pero sólo vio algunos pastizales moverse. Se acercó, cámara en mano, pero tropezó y cayó dentro de los pastizales que estaban llenos de agua. Quedó atrapado y comenzó a gritar. Sus piernas habían quedado atrapadas en el lodo. Cuando sus amigos recurrieron a ayudarlo ya era tarde, dentro del pastizal habían quedado desparramados pedazos del cuerpo del chico.

Ante el miedo y la angustia, todos comenzaron a gritar. Los ruidos continuaban y uno de ellos alumbró con la linterna. La luz encandiló a Reservito que seguía sobre el cuerpo devorando los restos, y salió al ataque. Frente a la amenaza, uno de ellos, sin pensarlo, prendió fuego una rama y la tiró sobre el animal. El fuego se extendió en milésimas de segundos y ellos escaparon. Antes de salir de la reserva, una lluvia torrencial se desató y fue suficiente para apagar el incendio. La cámara de video del niño que murió nunca apareció y Reservito parecería continuar con vida ya que cada tanto se escucha un sonido similar a los de una rata que se escabulle.

El Reservito: ¿Animal sagrado o criatura salvaje?

Todos sabemos que la Reserva Ecológica, ubicada en Costanera Sur, sufre reiterados incendios. Eso no es ninguna novedad. Lo que nadie conoce es cuáles son las causas de aquellas llamaradas que azotan constantemente a uno de los pocos pulmones que le quedan a nuestra Ciudad.
Los cuidadores de la reserva aseguran que estos incendios no son casuales, sino que son producidos intencionalmente con el fin de liquidar a Reservito, un  animal extraño, mitad rata y mitad perro,  nunca antes visto.  Además de su extraña fisonomía, similar a la del Minotauro, se rumorea que el mamífero se alimenta de carne fresca proveniente de los animales pero que su debilidad es la carne humana...
Muchos afirman que no hay motivos para querer extinguir a este extraño bicho y se sienten apenados ante la posibilidad de perder a esta única especie, para algunos considerada sagrada. Sin embargo, otros tantos dicen que Reservito se caracteriza por atacar a todo aquel desprevenido que pasea felizmente por la reserva, siendo estos últimos quienes están a favor de acabar con esta criatura.


Vos, ¿Qué harías con el Reservito?
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Dr. y Dra. Solaris


Podrían pensarnos ingenuos, tanto como lo sospechamos nosotros. Hace unos días llegó a las oficinas de Calluela un sobre con un casete. Los más precavidos opinaron enseguida: “Lo único que faltaba”. Se sintieron engañados y agraviados. Un casete apócrifo para que pisáramos el palito. El mejor señuelo para los ilusos que creemos que lo extraño existe.

Sin embargo, el sobre era demasiado tentador. ¿Qué perderíamos escuchándolo? Inclusive pensando que esto fuera mentira, valía la pena escuchar a los que se habían esforzado por mentirnos. Los que se tomaron el trabajo de hacernos creer en algo.

El primer problema fue encontrar un pasa-casetes. Una vez conseguido, el play. Sonidos rústicos y entrecortados, voces que se cruzaban y se mezclaban y el audio pastoso y nublado del casete, solo nos permitieron recuperar lo que sigue:


Dr. y Dra. Solaris by acuarelaverde


Fran reencarnado


Escuchá a un interno del Hospital Borda que dice ser Solaris, argumentando que reencarnó en él:



Fran reencarnado by juanpablomangieri

¿Un extraterrestre en El Borda?

Perdámonos un poco en las estrellas. Contemplemos el cielo. Si hay algo sobre lo que se escribe, se habla, se fantasea, o se estudia con el rigor de la ciencia, es el cosmos y la posibilidad latente de que la vida exista también allí. Nosotros, hombres y mujeres de la modernidad, racionales hasta la médula, no nos permitiríamos creer en aquello sin una prueba fehaciente de su existencia. Los locos sí.
Según parece hace algunos años un nuevo interno llegó al Hospital de Salud Mental J. T. Borda del barrio de Barracas. Se hacía llamar Solaris, hablaba en un idioma del que nadie tenía idea, vestía túnicas esplendorosas, tenía ojos profundos y grandes, era lampiño y singularmente atrayente. Los compañeros de Solaris en el Borda no pudieron entender el rechazo de los médicos a la condición claramente extraterrestre de Solaris. El tipo armaba fiestas “energéticas”, frenéticas, increíbles, de otro planeta. Tremendo desapego a las formas sólo podría ser obra de un loco más, pero Solaris era distinto según los internos.
Desapareció de los pasillos del hospital un 25 de diciembre dejando sólo algunos escritos, escondidos por algún agente de la burocracia hospitalaria, resentido dirigente de la racionalidad. Según parece las notas de Solaris eran indescifrables, pero guardaban alguna coherencia. Lo que no entraba en la cabeza de nadie era la imposibilidad de averiguar su grupo sanguíneo. La ciencia, como la religión, siempre encontrará algún vericueto para arreglárselas, pero sin embargo, siempre, qué temibles serán quienes atenten contra las seguridades de los hombres.

Un extraño entre los extraños del Borda, cuya luz iluminará lo que sigue…

¿Y ustedes? ¿Qué historias similares conocen?


EXTRAS

Romeo y Julieta by Argentina

Cuenta la historia que los jóvenes enamorados,
Anchorena y Kavanagh,
se
suicidaron
en la capilla
Santísimo Sacramento para poder compartir una
nueva vida en el cielo y
demostrar así a sus familias
cuánto se amaban.


¿Qué oculta el Palacio San Martín?

Cuatro años (entre 1905 y 1909) fueron

necesarios para construir este Palacio
encargado por
Mercedes Castellanos de
Anchorena
, dueña de una de las
fortunas argentinas más importantes de
su época.





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Una Venganza un tanto particular


En los inicios del el siglo XVIII, los Anchorena vivía en el barrio de Retiro, en el actual Palacio San Martín. Hacia 1920 la familia, reconocida por su posición en la aristocracia, que supo ser dueña de más de ciento cincuenta sirvientes y gran parte de nuestro país, decidió construir una Iglesia como futuro sepulcro familiar a la que bautizarían con el nombre de Santísimo Sacramento.
Paralela y ocultamente, un integrante de la familia se había enamorado perdidamente de una mujer con apellido Kavanagh, de linaje acaudalado pero no patricio. Debido a cuestiones de status, el romance no fue aprobado por la familia Anchorena y esto rivalizó a las familias, interrumpiendo lo que podría haber sido una hermosa historia de amor.
Una mañana de aquel decenio, Corina Kavanagh, madre de la joven, entró a la habitación de su hija y la vio derramando lágrimas de tristeza y desánimo. Enfurecida, la madre comenzó a pensar y diagramar un plan para golpear a la familia Anchorena. . Los envenenaría, delataría frente al pueblo su cinismo, destruiría su hogar. Pero ninguna de estas venganzas la convencía.
Estuvo una semana espiando y persiguiendo a la familia encapuchada con su piloto negro. Hasta que un día, se detuvo en el banco de la plaza más cercana a su casa y dijo para sus adentros: "la muerte no duele, destruye, para lastimar a una familia histórica hay que corromper su ego, pues entonces cometeré una venganza arquitectónica". Corrió a su alcoba y comenzó a escribir: "Valiéndonos de su envidiada posición económica de la época y con los abundantes recursos de su riqueza, construiremos en las calles Florida y San Martín, un edificio único en su época por tamaño y estilo cuyo requisito fundamental sea el impedimento de la vista desde el palacio Anchorena a la iglesia del Santísimo Sacramento, alterando, entre otras cosas, todo el ritual religioso nocturno de la familia ofensora" (Fuente).
Con mucho trabajo este proyecto se llevó a cabo, convirtiéndose el edificio Kavanagh en uno de los más importantes de esa época, en la Ciudad de Buenos Aires.
Cuenta la leyenda que hoy día, la familia de la joven afectada sigue esperando con orgullo, la venganza de Los Anchorena, quienes a pesar de esto, nunca perdieron su posición en nuestra ciudad.


¿Conocen el mito? ¿Viven cerca?


¡La otra Campana!


Venganza, despecho, amoríos, quedan fuera de esta historia que fundamenta la construcción del edificio Kavanagh en el interés por la vanguardia y el dinero de una joven estanciera de origen irlandés.

Se trata de Corina Kavanagh, una hermosa y decidida mujer proveniente de una familia enriquecida, de aquellas llamadas “nuevos ricos”, por cuya sangre no corría linaje patricio pero sí ansias de trascender. Así es que esta joven, dejándose llevar por su ambición, decidió construir un edificio en la década de 1930 con la finalidad de vivir de rentas. Sin embargo, no iba a alquilarle departamentos a cualquiera, sino a jóvenes de las familias ricas de Buenos Aires.
Claro estaba que no podía tratarse de una zona y edificio cualquiera, por eso la joven vendió dos de sus estancias e invirtió en un terreno sobre la barranca que da a la Plaza San Martín, un triángulo que forman la unión de las calles Florida y San Martín, una de las zonas más cotizadas de la Ciudad. Hoy se erige allí el edificio Kavanagh, caracterizado por sus instalaciones de lujo y confort.