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Dr. y Dra. Solaris


Podrían pensarnos ingenuos, tanto como lo sospechamos nosotros. Hace unos días llegó a las oficinas de Calluela un sobre con un casete. Los más precavidos opinaron enseguida: “Lo único que faltaba”. Se sintieron engañados y agraviados. Un casete apócrifo para que pisáramos el palito. El mejor señuelo para los ilusos que creemos que lo extraño existe.

Sin embargo, el sobre era demasiado tentador. ¿Qué perderíamos escuchándolo? Inclusive pensando que esto fuera mentira, valía la pena escuchar a los que se habían esforzado por mentirnos. Los que se tomaron el trabajo de hacernos creer en algo.

El primer problema fue encontrar un pasa-casetes. Una vez conseguido, el play. Sonidos rústicos y entrecortados, voces que se cruzaban y se mezclaban y el audio pastoso y nublado del casete, solo nos permitieron recuperar lo que sigue:


Dr. y Dra. Solaris by acuarelaverde


Fran reencarnado


Escuchá a un interno del Hospital Borda que dice ser Solaris, argumentando que reencarnó en él:



Fran reencarnado by juanpablomangieri

¿Un extraterrestre en El Borda?

Perdámonos un poco en las estrellas. Contemplemos el cielo. Si hay algo sobre lo que se escribe, se habla, se fantasea, o se estudia con el rigor de la ciencia, es el cosmos y la posibilidad latente de que la vida exista también allí. Nosotros, hombres y mujeres de la modernidad, racionales hasta la médula, no nos permitiríamos creer en aquello sin una prueba fehaciente de su existencia. Los locos sí.
Según parece hace algunos años un nuevo interno llegó al Hospital de Salud Mental J. T. Borda del barrio de Barracas. Se hacía llamar Solaris, hablaba en un idioma del que nadie tenía idea, vestía túnicas esplendorosas, tenía ojos profundos y grandes, era lampiño y singularmente atrayente. Los compañeros de Solaris en el Borda no pudieron entender el rechazo de los médicos a la condición claramente extraterrestre de Solaris. El tipo armaba fiestas “energéticas”, frenéticas, increíbles, de otro planeta. Tremendo desapego a las formas sólo podría ser obra de un loco más, pero Solaris era distinto según los internos.
Desapareció de los pasillos del hospital un 25 de diciembre dejando sólo algunos escritos, escondidos por algún agente de la burocracia hospitalaria, resentido dirigente de la racionalidad. Según parece las notas de Solaris eran indescifrables, pero guardaban alguna coherencia. Lo que no entraba en la cabeza de nadie era la imposibilidad de averiguar su grupo sanguíneo. La ciencia, como la religión, siempre encontrará algún vericueto para arreglárselas, pero sin embargo, siempre, qué temibles serán quienes atenten contra las seguridades de los hombres.

Un extraño entre los extraños del Borda, cuya luz iluminará lo que sigue…

¿Y ustedes? ¿Qué historias similares conocen?