No hace tanto, ni hace tan poco que…
Dos hermanas, Ana y Sofía Rinaldi, salieron una noche de verano a un bar de la Chacarita. Pasada la media noche Sofía conoció ahí a un chico que la atrajo demasiado y, como es lógico, luego de charlar un poco, intercambiaron sus números de teléfono y nombres. Muchos informantes también comentan que el chico la invitó a su casa aquella noche pero que por algún motivo ella se negó.
Pasada esa noche, Sofía despertó y vio su cara cubierta por un extraño sarpullido. A su hermana Ana, estudiante medicina, le resultó extraño, sintió intriga y comenzó a investigar por Internet. Preocupada ordenó un estudio para saber de qué clase de bacteria se trataba.
Mientras tanto, Sofía seguía hablando del chico y de sus ganas de volver a verlo. Habló con él entre semana y coordinaron para verse. Las marcas en su piel aumentaban y seguían empeorando.
A los pocos días, maquillaje mediante, Sofía partió para su encuentro con Miguel. A los pocos minutos de su salida, Ana recibió los resultados del hepatograma. Se trataba de un hespectococos mortis, una bacteria que sólo se transmite a través del contacto con muertos. O forense o necrófilo, Miguel era sospechoso. Había que rescatar a Sofía.
Ana corrió al departamento de Miguel para alertarla del peligro al que se estaba exponiendo en ese encuentro. Sin embargo, ¿Miguel era victimario o víctima? ¿Quién era el verdadero peligro?
Leyenda, historia real, mito o invención de alguien con negra, macabra u horrible imaginación. Una historia de necrofilia que nos puede erizar la piel o helar la sangre. ¿Verdad? ¿Mentira? Nadie lo sabe. Pero lo cierto es que este mito urbano discurrió por las calles de Buenos Aires hasta penetrar en los más recónditos lugares de cada barrio. Con el tiempo no fue sólo el necrófilo de Chacarita sino que en cada lugarcito de Buenos Aires tomó un tinte diferente. Algunos solitarios noctámbulos deambulando por las calles fueron incluso difamados bajo este mito…
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Muy buena historia!! estoy investigando, porque en Quilmes (cerca de donde yo vivo) le ocurrió una historia similar una chica. Conoció a un flaco en un boliche conocido de Quilmes llamado Club XXI y al otro día amaneció con una extraña erupción... fue al médico, descubrieron que se trataba de una bacteria que se encuentra en los cadáveres, sospechó de este muchacho y lo denunció a la policía. Pudieron dar con él y cuando entraron a su casa encontraron que escondía cuerpos de gente muerta con los que tenía relaciones sexuales...
ResponderEliminarMuy interesante, la moraleja sería " dime con quien andas..."
ResponderEliminarVoy a recomendar su pagina,
saludos.
Muy buenos los audios y las entrevistas!!! está mejorando muchísimo la web!! me encanta!
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